¿Debes permanecer en tu pareja por el bien de tus hijos? - Centro de psicología Zoraida Rodríguez

¿Debes permanecer en tu pareja por el bien de tus hijos?

Hoy en día, muchas son las parejas que deciden permanecer juntas por el bien de sus hijos y por el proyecto de familia que se sienten forzadas a mantener. Incluso, a la consulta, vienen parejas que han tenido niños para ver si así su relación se fortalecía. Relación que, desde un primer momento, estaba acabada.

A pesar de saber que nuestro matrimonio ya no nos hace felices, nos tapamos los ojos y seguimos, pensando que así evitaremos sufrimiento a los más pequeños. En este post, quiero explicarte por qué esta creencia es errónea.

Para poder tener un buen desarrollo psicológico, social y emocional, los niños necesitan un buen ambiente donde haya cuidados, tanto físicos como emocionales, acompañados de estabilidad. Esto se complica cuando una pareja que está mal continúa conviviendo: los niños observan que hay discusiones frecuentes, que sus padres no se comunican y que cada uno hace su vida por su lado, que duermen en dormitorios separados o que no hay muestras de afecto de ningún tipo. Y esto, aunque nos cueste admitirlo, les genera mucho más malestar que una separación bien llevada.

A pesar de no verbalizarlo, nuestros hijos se dan cuenta de que algo no va bien. Hay casos, en los que se llegan incluso a sentir responsables y culpables por la infelicidad que ven en casa. En otros, los niños desarrollan problemas de sueño, tienen conductas desafiantes, nerviosismo e incluso, puede llegarse haber deteriorado el rendimiento a nivel escolar. A medio-largo plazo también hay consecuencias, como por ejemplo, el aprendizaje que sacan acerca de cómo son y cómo deben ser las relaciones de pareja: normalizan, pasarlo mal en el vínculo, aguantar y/o no poder dejarlo aunque no te haga feliz.

Cómo finalizar la relación con tu pareja para no dañar a tus hijos

Con este post busco daros algunas indicaciones acerca de cómo finalizar la relación de pareja para no dañar a tus hijos, lejos de permitir y aguantar:

  1. Comunicación. En la medida de lo posible, lo ideal es que ambos os sentéis con ellos para explicarles que la decisión es consensuada y que, ante todo, hay respeto y cordialidad.
  2. Resolución de preguntas. Es muy importante que los niños se sientan libres de preguntar y aclarar cualquier duda o pregunta que les surja. Nosotros seremos los responsables de acogerla, desde la calma y la tranquilidad.
  3. No tienen que elegir. Es fundamental que ellos sientan que no tienen que ser de un bando u otro, sino que siguen siendo hijos de ambos y, por lo tanto, van a seguir recibiendo el mismo afecto por su parte.
  4. No hablar mal el uno del otro. Al principio, suele ser complicado tener una buena relación con tu expareja, pero no hablo de amistad, sino de objetividad y respeto, porque continúa siendo la madre/el padre de tus hijos (¡y lo será para siempre!).
  5. Normalizar y acompañar la emoción de tristeza. Su mundo, tal y como lo conocía, ya no existe, por lo que es totalmente normal tener sentimientos como la tristeza, la pena o la añoranza. Nuestros hijos tienen que acostumbrarse a una nueva rutina y forma de vivir.
  6. Darles tiempo. A veces, por evitar verles sufrir, queremos que estén bien, adaptados y como siempre. La realidad es que al igual que a nosotros nos ha costado nuestro tiempo tomar la decisión, hay que darles a ellos el suyo porque es totalmente normal que les cueste asimilar lo que ha pasado.

Dar el paso es algo que cuesta mucho. De hecho, el inicio es la parte más complicada, aunque a medio-largo plazo acabe siendo mucho más eficaz: empiezan a ver a sus padres felices, con mejor estado de ánimo, lejos de peleas y conflictos. Todo ello, se traduce a un mejor ambiente en casa.

Pero, a título personal, estaréis predicando con el ejemplo, haciéndoles llegar un mensaje fundamental: cuando las cosas no van bien, hay que buscar soluciones para estar mejor. Recordad papás, mamás: el auténtico problema no es el divorcio, sino la manera en que se gestiona. 

Sara López Guerra
Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología

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