Autolesiones en adolescentes, cómo ayudarles - Centro de psicología Zoraida Rodríguez

Autolesiones en adolescentes, cómo ayudarles

La adolescencia es un periodo de transición, algunas veces difícil, marcado por cambios físicos, emocionales y sociales que pueden suponer un gran desafío para los adolescentes y la propia familia. Uno de los problemas más preocupantes son las autolesiones. Aunque no se trata de un problema bastante frecuente, debido a la gravedad, dejamos en este espacio material para entender de dónde viene, comprender las formas en que se manifiesta y ayudarte a abordarlo de manera adecuada.

Por qué se autolesionan los adolescentes

La autolesión puede ser el resultado de una serie de factores interrelacionados. A menudo, se utiliza para lidiar con emociones abrumadoras, como la ansiedad, la depresión, la rabia o la frustración, para las cuales no tienen habilidades de afrontamiento suficientes. La autolesión puede ofrecer un alivio temporal al liberar la tensión emocional, brindando una sensación momentánea de control sobre el sufrimiento interno, que además hace que se refuerce esta conducta.

Estas emociones pueden estar provocadas por un contexto al que tienen que hacer frente y para el cual no tienen recursos como el estrés académico, situaciones de acoso escolar, problemas en casa, divorcio de los padres, problemas de autoestima, etc. Estas situaciones, junto con la falta de habilidades para expresar emociones y de habilidades de resolución de problemas, pueden hacer que se utilice la autolesión como mecanismo disfuncional de afrontamiento.

Qué formas de autolesión existen

Cortarse es la forma más conocida de autolesión, con las uñas o con algún objeto, pero las formas de autolesión pueden variar ampliamente. Estas conductas pueden incluir cortes, quemaduras, mordeduras, rasguños, pellizcos, golpes o arrancarse el cabello. Otras formas de autolesionarse pueden ser la sobre ingesta de pastillas u otras conductas que tienen un efecto secundario autolesivo como patrones de alimentación restrictivos y purgas.

Es importante tener en cuenta que detrás de la autolesión no hay una intención suicida y que no siempre se busca causar un daño físico grave o permanente, sino que más bien se usa para aliviar el malestar emocional. Aunque a veces estas lesiones puedan complicarse y requieran atención médica.

Qué hacer si tu hijo/a se autolesiona

Comprender como padres que tu hijo/a se lastima intencionalmente es difícil. Pocas cosas desencadenan una reacción de pánico más inmediata en los padres que descubrir esto. Sin embargo, la reacción de padres y madres juega un papel fundamental a la hora de ayudar a los adolescentes en el proceso de recuperación. Es crucial abordar la situación con calma y comprensión, manteniendo abiertas las líneas de comunicación. Algunos aspectos a tener en cuenta son:

a. Ofrécele apoyo. Habla con tu hijo/a desde la empatía y la comprensión. Evita los juicios o la crítica, solo van a hacer que se aísle más. Hazle saber que estás ahí para apoyarle incondicionalmente.

b. Identifica qué está causando las lesiones. Como decíamos anteriormente, las autolesiones son causadas por un problema subyacente. Teniendo esto en cuenta, es más útil que nos centremos en ayudarles a solucionar lo que está causando que se autolesione, no tanto la autolesión en sí.

c. Ayúdale a buscar formas saludables de lidiar con ello. En lugar de pedirle que deje de autolesionarse, puede ayudar más sugerirle formas alternativas de gestionar sus emociones en lugar de autolesionarse. Por ejemplo:

  • Pintar o dibujar qué siente.
  • Golpear o gritar en una almohada.
  • Escribir cómo se siente.
  • Escuchar música que le relaje.
  • Hablar con la familia o con amigos de lo que ocurre, le hará sentirse escuchado y tener también otro punto de vista acerca de la situación.
  • Respirar profundamente hasta lograr calmarse.
  • Validar otras formas de expresión emocional como el llanto.
  • Hacer ejercicio, que les permita liberar energía.
  • Una vez calmado, ayudarle a resolver sus problemas. Le ayudará a ver que sus problemas pueden ser resueltos.

d. Utilizar el tiempo fuera cada vez que sienta la necesidad de autolesionarse. La autolesión genera alivio momentáneo, por eso es frecuente que en situaciones en las que se sientan bajo presión recurran a ella, para frenar la escalada emocional.

La idea de utilizar el tiempo fuera es que, en lugar de tener que llegar a utilizar la autolesión como modo de control, realicemos cualquier conducta incompatible como salir de la habitación en la que se encuentra, buscar apoyo, dar un paseo, etc. De esta manera estamos mostrando a los adolescentes que existen otras formas de calmar el malestar emocional que, aunque no lo hagan de forma inmediata, poseen menos efectos secundarios nocivos. También les ayuda a ir ganando tolerancia a emociones desagradables como la ansiedad, la frustración, la tristeza, etc., y ver cómo fluctúan. Esta técnica suele aplicarse supervisada por un profesional en conjunto con otras técnicas dentro del marco de la terapia psicológica.

e. Busca ayuda profesional. Puede que sea el punto más importante. Buscar la ayuda de un profesional en salud mental especializado en adolescentes que proporcione orientación tanto para el adolescente como para la familia en general. En estos casos es mejor no esperar a que el problema sea más grave para acudir a terapia.

La terapia permite a tu hijo/a que hable de su historia, de cómo percibe su entorno y como se percibe así mismo/a. El proceso terapéutico va a ayudar a identificar el problema subyacente, como depresión, duelo no resuelto, acoso escolar, comportamientos compulsivos, estrés académico…

Desde nuestro centro buscamos ayudar a tu hijo/a proporcionándoles estrategias de afrontamiento funcionales, centradas en la regulación emocional y en la gestión de problemas, siempre con un enfoque cognitivo-conductual y basándonos en terapias empíricamente validadas.

Ana Soria
Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología

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