Salir de la mala racha.

Para salir del bache el Granada tiene que darle al botón de reset; ese que lo borra todo. Ya lo dicen sus siglas: R (…esponsable de) E (legir) S (iempre) E (star en el presen) T (e). Si viven en el futuro (la posibilidad del descenso), la ansiedad y el desánimo será tal, que sobrevendrá la profecía autocumplida. Los nervios y el agobio de no llegar bloquea la cabeza, paraliza las piernas, yerra los tiros y olvida lo aprendido. El miedo de que llegue aquello que más temes suele precipitar justo esa catástrofe. Si el Granada vive en el pasado (15 partidos sin ganar junto con un ambiente algo crispado dentro y fuera del vestuario), la pesadumbre inundará sus corazones y cualquier atisbo de esperanza. Señores, toca apretar el botón y estar en el presente.

Estar en el presente me permite ser objetivo, analizar la situación tomando las riendas de un barco que se hunde y ver que hay luz al final del túnel. Y a partir de ahí, ¡a trabajar! Pero esto depende de todos.

Un proyecto con miras a largo plazo necesita unas bases sólidas, en las que haya un grupo cohesionado y que se sienta identificado con la meta que persigue. Supone una implicación total de arriba a abajo, y si bien lo ideal es construir este edificio desde pretemporada, el cese de un entrenador puede ser un punto y aparte para empezar a poner los cimientos y que esto no se derrumbe aún más.

Salir de la mala racha para cualquier deportista supone acudir a tu depósito de confianza. Ese baúl de recuerdos en el que atesoras aquellas situaciones en el pasado en el que fuiste capaz de dos cosas. Por un lado, de superar situaciones difíciles como las que hay que enfrentarse a día de hoy. Por otro lado, de hacer bien tu trabajo; porque tras tanta derrota y fracaso, la autoestima decae, la mente te nubla el raciocinio y ya ni te acuerdas de todo lo que de verdad eres capaz.

Pero de nada te sirve la confianza si no hay autocrítica. Y reconocer los errores no tiene porque minarte la seguridad en ti mismo. Somos un cúmulo de habilidades y capacidades. Que hayas fallado en algunas no te convierte en un error de deportista. Sin embargo, hay que ser sinceros. Esconder la cabeza o no ser humildes y admitir, no te hace daño más que a ti mismo. En fútbol, contamos con la desventaja de la despreocupación social. Es el fenómeno psicológico que dice que cuando estamos en un grupo, sabemos que es más fácil esconderse y que se diluya la responsabilidad. En una masa en un concierto, todavía podríamos decir que si haces algo mal no se ve. Pero en deporte, cada jugador es mirado con lupa para proyectos futuros, renovaciones o contratos. No están las cosas para apostar por caballo perdedor. El rendimiento se mira, como el compañerismo u otras habilidades psicológicas (la garra, la tolerancia a la frustración, el no darse por vencido…). Por tanto, hay que ver qué no ha funcionado, cambiar y luchar hasta el final. Qué más orgullo y logro que remontar la mala racha.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA

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