Cómo motivar de forma positiva

Conseguir motivar no es fácil. Hacer que alguien haga algo, ponerlo en movimiento es un reto que depende principalmente de la persona que ha de pasar la acción. Por mucho que a veces queramos, si el otro se niega en rotundo, hay poco que hacer. Sin embargo, sí que hay estrategias que ayudan a conseguir ese objetivo.

La motivación negativa, es decir, recordar o amenazar sobre lo que puede pasar si no se cumple, no es una estrategia que de resultados a largo plazo. Puede coaccionar la conducta, pero no la mantendrá en la dirección deseada.

La motivación positiva implica hacer presentes los beneficios que se que obtendrán, implica llegar al corazón y movilizar a la acción. Si eres entrenador o jefe o simplemente quieres motivar alguien, sigue estos consejos:

  • Recuerda los beneficios reales que obtendrá el deportista si consigue hacer lo que le pides. Ya sabes que frases como “perderás todo lo que has conseguido”, “¿qué van a pensar de ti?” no ayudan. Prueba con “¿qué implicaría para ti ganar este partido?”, “esforzarte te hará sentirte orgulloso de ti mismo”, “no tirar la toalla hará que te centres en lo que depende de ti y te sentirás con control en la situación, poderoso y capaz”. Suena diferente, ¿verdad?
  • Visualiza el resultado. A las personas se nos convence más fácilmente si se nos ayuda a imaginar lo que conseguiremos, con imágenes reales y usando los sentidos. Por ejemplo: “imagínate después de todo el esfuerzo, de tu gran trabajo, no sabemos el resultado final, pues no todo depende de nosotros, pero sí nuestra actitud y empeño. Imagina el final del partido, el clamor de la afición, el cansancio en tu cuerpo, la convicción de haberlo dejado todo en el campo, la conciencia tranquila y la mente clara… ¿no merece la pena?”.
  • Ayuda a la persona a buscar sus motivos para darlo todo. Estar motivado no es cuestión de ganas, de que te apetezca… de que sientas un fuego interior que pueda con todo… Estar motivado implica tener un motivo, un por qué, una razón que incluso en las peores condiciones, te haga levantarte una y otra vez.
  • Hazle creer en sí mismo y en que puede conseguirlo. En otras ocasiones, nuestra motivación flaquea porque no confiamos en nosotros. En ese caso, la solución está en hacerle ver que en anteriores ocasiones ha alcanzado retos parecidos… y que esta vez, no tiene porqué ser diferente.
  • A veces es mejor sugerir, que ordenar. Encaminar el diálogo de forma que sea el deportista el que analice la situación y tome decisiones más que tú, de forma autoritaria, enumeres una larga lista de “debes, debes, debes”. Así, fomentas la responsabilidad y el compromiso. Trabaja en ese “arte de la conversación”.

Estas y otras más, son sólo pequeñas indicaciones a tener en cuenta, y es tan sencillo elegir el buen camino… ¿Qué para qué seguir motivando de forma negativa y con el látigo amenazando?

Zoraida Rodríguez Vílchez

@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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