¿Qué beneficios aporta la educación sexual infantil a nuestros niños y niñas? - Centro de psicología Zoraida Rodríguez

¿Qué beneficios aporta la educación sexual infantil a nuestros niños y niñas?

La educación sexual en la infancia es un tema controvertido, levanta opiniones de todo tipo, pero, adaptándolo siempre a la edad, comenzar la educación sexual en la infancia fomenta el autoconocimiento del cuerpo, genera tolerancia y respeto hacia uno mismo y los demás. Además, ayuda a construir una sexualidad que no se basa en ideas distorsionadas sobre el sexo. En definitiva, es la clave para ayudar a nuestros hijos a experimentar una sexualidad sana y libre, basada en el consentimiento, el autoconocimiento y el respeto.

¿Por qué nos genera malestar o incomodidad hablar de sexo con nuestros hijos?

Hablar sobre sexo con nuestros hijos no es una práctica habitual. En general, el sexo suele ser un tema tabú en nuestra sociedad y sobre todo en el caso de la infancia, donde directamente pensamos que la sexualidad no existe, que eso es algo de adultos y, por tanto, no se habla. También genera dudas sacar el tema, pues nos surge el miedo de estar exponiendo a nuestros hijos a mayores situaciones de riesgo. Otras veces, simplemente no sabemos cómo hacerlo, llegan con preguntas y no sabemos por dónde empezar, qué información dar, cómo manejar sus dudas…

Pero, a pesar de la censura y nuestros miedos, la sexualidad infantil existe. Se desarrolla y expresa desde la infancia a través de la curiosidad (preguntas, autodescubrimientos, observación del cuerpo de otros, etc.) y del juego (exploración, imitación e identificación). En este proceso, madres y padres, podemos tener un papel muy importante en el desarrollo de actitudes y comportamientos sanos hacia la sexualidad, aunque sea un tema incómodo.

¿Qué hago si descubro a mi hijo o hija explorándose físicamente?

En la infancia, es importante no interpretar las expresiones de sexualidad que vemos en nuestros hijos desde nuestra óptica de adultos, porque poco tiene que ver.

La autoexploración física forma parte del desarrollo de su sexualidad, desde una edad temprana. Tiene que ver con el descubrimiento del propio cuerpo y la toma de conciencia sobre este y su identidad, incluyendo en ella su sexualidad. En la infancia, los descubrimientos sexuales tienen la misma carga que cualquier otro juego, por lo que no tenemos que censurarlo. También es normal que se manifieste curiosidad por ver el cuerpo adulto (masculino y femenino) y el de los iguales, así que son normales conductas como querer entrar con nosotros al baño o vernos cuando nos duchamos. Esta curiosidad también se manifiesta con otros niños y niñas con juegos como ser novios, besarse, o ver el cuerpo de sus compañeros.

Tenemos que entender que estas conductas no tienen un sentido erótico tal y como lo entendemos los adultos, es una forma de conocer su propio cuerpo. Además, es normal que mientras se autoexploran descubran que tocar ciertas partes de su cuerpo produce placer, y que, por tanto, tiendan a repetirse estas conductas, pero este placer no está asociado a la atracción o al deseo erótico, como entendemos los adultos.

No hay por qué preocuparse de estas conductas. Normalmente, cuanta más naturalidad les demos y menos se censuren, antes pasarán. Sí que podemos aprovechar estas situaciones para explicarles que es normal que explorando partes de su cuerpo, experimenten sensaciones agradables, acompañándolo de información que garantice su seguridad y les permita comprender. Por ejemplo, hablar de:

  • Consentimiento y límites. Explicar que se trata de algo íntimo y privado que solo ellos pueden hacer y el derecho a decir no.
  • En qué contextos está permitido.
  • Hablar sobre higiene y cuidados, para no dañar una zona íntima.
  • Nombrar las partes del cuerpo y las diferencias que hay.

¿Cómo hablar con nuestros hijos de sexualidad?

Una vez que reconocemos la importancia de hablarles a nuestros hijos sobre sexualidad, aparecen las dudas. “¿Cómo contesto yo a eso?”, “¿hasta dónde le cuento?”, “¿y si no sé responder?”. No importa si no tenéis respuestas para todo, pero sí es importante basaros en los siguientes aspectos:

  • Confianza: establece un clima de confianza, donde puedan sentirte seguros a la hora de exponer sus dudas. Asegurad que se sienten escuchados y que sus dudas son tenidas en cuenta, sin ser sentenciados o ridiculizados por lo que digan.
  • Escuchad sus dudas y haced preguntas: esto supone dedicarles tiempo para que puedan expresar, porque es habitual que la primera vez digan “no sé” o no encuentren palabras. En la escucha también es fundamental ayudar a encontrar las palabras que les ayuden a entender y poder expresar. Por otro lado, no os limitéis a contestar sus preguntas, aprovechad para hacer las vuestras y descubrir de dónde surge su curiosidad, qué han escuchado y sobre todo qué han entendido ellos. También podemos aprovechar comentarios o palabras que usan, porque han escuchado de alguien, para preguntarles qué significan y dar pie a una conversación.
  • Estimula, propón e informa: no tenemos que esperar a que sean ellos los que manifiesten interés por una temática, habrá momentos para recibir sus dudas y otros para sacar vosotros el tema. Por ejemplo, enseñarles a nombrar sus órganos sexuales, información sobre higiene, cambios de la pubertad…
  • Repetir: dar información no es dar la “charla” una vez. A veces es necesario repetir la información para que los niños la integren bien, que sepan relacionarlo con sus vivencias cotidianas. Es un trabajo de acompañamiento continuo.

¿Por qué es importante responder a sus preguntas?

Los niños y niñas establecen su idea acerca de la sexualidad a partir de ideas o imágenes que no siempre concuerdan con lo real. Contestar a sus preguntas permite corregir esas ideas distorsionadas. Además, ignorar o evadir sus preguntas con expresiones como “todavía eres muy pequeño” o “no lo comprenderías”, no va a hacer que la curiosidad y la necesidad de saber de los más pequeños termine aquí. Van a buscar otras fuentes de información, como sus iguales, y más tarde otras como internet, que pueden proporcionar más ideas distorsionadas y erróneas sobre la sexualidad, que después influirá en su manera de experimentarla, en su modo de relacionarse, en sus primeras experiencias sexuales…

Por otro lado, no hablando también se enseña algo. Les enseñamos que la sexualidad es un tema tabú del que es mejor no hablar, a la vez que impedimos crear un clima de confianza donde puedan recurrir a nosotros en caso de experimentar dudas o problemas.

¿En qué momento me debo preocupar de conductas sexuales o juegos del niño?

En un primer momento, no tenemos que alarmarnos si descubrimos a nuestros hijos explorando sus órganos sexuales, hablando de conductas sexuales o incluso jugando con muñecos u otros niños y niñas que realizan conductas sexuales como “ser novios” o besarse. Recuerda que el juego es para ellos una forma de elaborar e integrar conceptos.
Dependiendo de si el juego se convierte en algo muy recurrente, sin disminuir en el tiempo en cuanto a intensidad y frecuencia, puede implicar que les está costando más elaborar mentalmente la temática o resolverla y puede ser recomendable acudir o consultar algún profesional especializado que evalúe la situación y os proporcione pautas si fuese necesario.

Ana Soria
Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología

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