La fórmula del éxito: talento, técnica, físico y… psicología deportiva.

Con esta fórmula siempre explicamos desde mi gabinete para qué sirve y en qué puede ayudar la Psicología Deportiva.

El primer ingrediente de la fórmula es el talento. Cada uno de nosotros tiene un talento para algo: nuestros chicos se dedican al fútbol porque llevan esos “genes” dentro, y por ese motivo no se dedican a la esgrima o yo me dedico a la psicología en lugar de a la física. Una vez que existe ese talento y nuestros deportistas deciden practicar ese deporte, llegáis vosotros, los entrenadores, ofreciendo vuestras técnicas y tácticas, y haciendo que el jugador pula su talento. Parecía que con eso no solo bastaba: había que estar plenamente en forma, el físico era fundamental, no se podía tener talento y tener buena técnica si no se es capaz de aguantar los 90 minutos y venirse abajo totalmente en la prórroga. Y por eso, los preparadores físicos se incorporaron al cuerpo técnico de los equipos. El último ingrediente del éxito es la Psicología Deportiva: por mucho talento, técnica o físico, si me desconcentro, no soy capaz de controlar mis emociones y mi pensamiento o pierdo la confianza en mí mismo, puedo ser superado por cualquiera. La Psicología Deportiva pone ese granito de arena más que ayuda a llegar al éxito, igual que otros muchos de mis compañeros contribuyen a obtener ese 200% de los deportistas (nutricionistas, fisioterapeutas, podólogos…).

Lo que es importante aclarar de la Psicología Deportiva es que, al igual que no es necesario tener un problema o daño para necesitar la ayuda de estos profesionales, con el psicólogo deportivo, ocurre igual. La Psicología Deportiva nos va a permitir intervenir en aquellas variables psicológicas que inciden en el rendimiento deportivo como:

  • El control de los pensamientos negativos.
  • La ansiedad y el nivel óptimo de activación.
  • La presión psicológica.
  • La concentración y atención.
  • Motivación y establecimiento de objetivos.
  • Autocontrol y estabilidad emocional.
  • Locus de control.
  • Seguridad y confianza.
  • El temor al fracaso.
  • Aceptación de la frustración y fomento de la persistencia.
  • Cohesión grupal.
  • Comunicación y relación con iguales, técnicos o prensa.
  • Sobreentrenamiento y burnout.

¿Cómo trabaja un psicólogo deportivo? Bueno, cada maestrillo tiene su librillo, ¿no? Lo habitual es que se trabaje de forma individual con aquellos jugadores que tienen un problema concreto (no están acertados de cara al gol, sufren ansiedad…) o con aquellos que quieren perfeccionar sus habilidades (seguridad, confianza en sí mismo…). Las charlas en grupos o pequeños grupos son muy habituales, pues nos permiten llegar a todos los jugadores a la vez, comentar juntos nuestras inquietudes, hacer grupo y trabajar variables psicológicas que tenemos que poner en juego en este partido (hoy hace falta más ambición, en otro partido necesitamos asegurar y controlar las emociones, etc.). No podemos olvidar, por supuesto, a los entrenadores y demás integrantes del cuerpo técnico. No solo podemos asesorarles sobre cómo trabajar con sus jugadores las variables psicológicas arriba mencionadas sino también aconsejarles como líderes de un grupo que son y que también sufren presiones, con dudas e inseguridades y que necesitan ser un apoyo firme para su grupo.

La Psicología del Deporte es una herramienta que nos puede ayudar, como dice un eslogan de los Juegos Olímpicos, a llegar “más alto, más fuerte, más lejos”, ¿nos atrevemos a descubrirlo?

¡Os espero en el próximo artículo!

 
Zoraida Rodríguez
Psicóloga Deportiva.

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