Influencia de los demás en la mejora o empora del rendimiento

Un ciclista corre más acompañado, que en solitario. Un runner no deja de ir a correr si tiene un grupo con el que queda cada mañana. La presencia de otras personas puede aumentar y mejorar el rendimiento. Solemos dar más de nosotros cuando hay alguien mirando. Este fenómeno se conoce como facilitación social. Este hecho ya se estudiaba en los sesenta y no precisamente en el ámbito deportivo, pero a efectos prácticos, lo mismo ocurre. Zajonc afirma que la presencia de otras personas incrementa en rendimiento o la ejecución siempre y cuando se trate de tareas fáciles. Sin embargo, si estamos ante una tarea muy compleja o difícil, la presencia de observadores suele llevar a cometer errores.

Aunque como sabemos, cuando hablamos de personas, no existen reglas matemáticas. Este fenómeno de la facilitación social dependerá de la importancia que el deportista le da a la evaluación de los demás. Aquellos deportistas que necesitan el refuerzo externo y la aprobación de sus compañeros, padres o entrenadores, se verán más influidos por la facilitación social. En concreto, y por un lado, con su conducta, llamarán la atención para que quede bien patente qué hacen bien. Por otro lado, se equivocarán más en nuevos aprendizajes cuando tengan observados e incluso errarán más en conductas que ya tiene más que automatizadas.

Debemos también tener en cuenta otro fenómeno originado por la presencia de otras personas en el rendimiento de los deportistas: la despreocupación social. Es uno de los motivos por lo que a veces las personas no damos el 100%. Cuando estamos en grupo, tendemos a no coger la responsabilidad que debemos debido a alguna de estas razones:

  • El deportista cree que sus compañeros no están tan motivados o implicados como ellos y no quieren “hacer el primo”, por lo que reducen su esfuerzo.
  • El trabajo duro a veces se diluye en el grupo. Pueden pensar que si su esfuerzo no va a ser visible o reconocido entre “la multitud”, no merece la pena poner toda la carne en el asador.
  • Creen que sus compañeros compensarán sus errores o deficiencias, por lo que en el fondo, no necesitan esforzarse, “ya me cubrirá alguien”.
  • Pueden tener la sensación de que pueden esconderse en el seno del grupo, y que su falta de esfuerzo pasará desapercibido y no tendrá consecuencias ningunas.

¿Qué debemos tener en cuenta cómo entrenadores? Observa qué tendencia tienen cada uno de tus deportistas y elige qué forma es la más adecuada con cada uno de ellos, y para con el grupo. Piensa si con este deportista, en concreto, es recomendable ponerlo en el centro del grupo a hacer ese nuevo movimiento tan difícil o si es preferible escogerlo en tareas más fáciles en donde su confianza no se vea tan amenazada. Por otro lado, recalca la importancia de cada jugador dentro del grupo, de la responsabilidad individual en el objetivo grupal. Recuerda, en definitiva, que los demás pueden ayudar o empeorar el rendimiento de tus deportistas.
 
Zoraida Rodríguez Vílchez
www.zrpsicologos.es
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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