Beneficios psicológicos de la Media Maratón

Suena el despertador y una sensación de ilusión, ganas y nervios (pero de los buenos) me invade. Hoy corro la Media Maratón de Granada. A medida que me voy poniendo la equipación, las zapatillas, voy planificando el recorrido: dónde quiero apretar más, en que avituallamiento pararé o cómo pasaré a mi compañero de running (que el año pasado obtuvo mejor puntuación que yo y este año, ¡mi orgullo no se queda por detrás!). La carrera me está ayudando a potenciar mi capacidad de establecimiento de objetivos y de planificación. Cuando llego a la salida, me encuentro con mis compañeros, conocidos… La verdad, es que esto de deporte me ha facilitado relacionarme con más gente.

Llega el momento, comienzo a correr y mi cuerpo comienza a funcionar: más sangre y oxígeno a mis músculos, libero toxinas, descargo adrenalina y comienzan a fluir la serotonina y las endorfinas, cóctel de hormonas que me dejará una gran sensación de bienestar, que durará varias horas después.

Es una carrera larga, tengo que estar concentrada y atenta, controlando mis pensamientos para que no venirme abajo. Es un momento en el que las preocupaciones del trabajo, la casa o los niños, desaparecen y solo me centro en mis movimientos. Convierto mi pensamiento en lo que es la carrera: una pista de una única dirección en la que solo la meta es lo que está ahí delante; no puedo volver atrás, no puedo preocuparme por el pasado, solo queda mirar hacia delante. Estoy entrenando mi cabeza para descartar los pensamientos negativos y luchar por un objetivo. Busco un único pensamiento en mi mente y aparto todo lo que me distrae: “avanza, avanza, tu puedes, continua, adelante”. Y va sonando en mi cabeza como un tambor que marca el ritmo de mis pasos.

Voy bien, me siento bien, cansada, pero aguanto, estoy forzando al máximo mi capacidad de tolerar el esfuerzo y… ¡la frustración! Que mi compañero me acaba de adelantar otra vez: “no hay dolor, no hay cansancio, aguanta y para adelante, que esta situación no haga que bajes el ritmo, intenta superarle y si no puedes, sigue a lo tuyo, ¡que no te perjudique! Al menos me centraré en superar mi marca, tengo la ambición sana de dar un poco más, de no conformarme… ¡Si es que soy así en todas mis facetas de la vida!”

Estoy a punto de llegar a la meta, me empieza a invadir una ola de orgullo y satisfacción. Tenga la marca que tenga, he acabado, me esforzado, me siento más segura, confiada y con más autoestima. ESTO, MERECE LA PENA.
A veces me pregunto, ¿es esto deporte o entrenamiento para mi vida? ¡Hay que ver lo que el deporte y su psicología, pueden hacer por ti!

 

Zoraida Rodríguez para IDEAL Granada

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