Quererte tu primero para querer a alguien

Aprender a estar solo

¿Qué hay que hacer para querer a otros y a nosotros mismos?

Si no te amas a ti mismo es imposible querer de verdad a alguien, lo que harás es necesitarlo. No es amor, es dependencia emocional.

¿Por qué esto es así? Si no te quieres a ti mismo…

  1. No te valoras. Tu autoestima es baja. Crees que no eres lo suficiente y que será difícil que alguien pueda quererte, por tanto, te agarrarás como un clavo ardiendo al primero que pase.

  2. Como no te gusta en el fondo esa persona, sino que te has conformado con ella, pasarás tu relación observando esos aspectos negativos que no te gustan y se lo echarás en cara.

  3. Tu relación se convertirá en un continuo intento de que la otra persona cambie. Si cambia, él no será feliz, porque estará dejando de ser él o ella mismo/a. Si no cambia, tú tampoco. En el fondo estás con alguien que no te gusta.

  4. Dejas pasar otras oportunidades para ser feliz. Te conformas con lo que no te gusta por miedo a estar solo.

  5. Ese miedo a estar solo, te paraliza. Sientes un terror atroz con cada enfado, con cada posibilidad, aunque sea remota, de que la pareja te abandone.

  6. Cedes más de lo que quieres o debes. Si tu autoestima es baja, creerás que no tienes derecho a defender tus intereses. Darás tu brazo a torcer por miedo a que él o ella se enfade o te abandone. Y al final, terminas haciendo cosas o envuelto en situaciones en las que no quieres estar.

  7. Cada vez serás más dependiente en todos los ámbitos. Quien se mete en una relación sin autoestima, termina necesitando a la otra persona para todo: tomar decisiones, ir a lugares, pasar el tiempo libre, incluso para sentirte bien contigo misma.

  8. Buscas el refuerzo y la reafirmación externa en vez de dártela tú mismo. El problema de esto no es solo que te hace dependiente en sí, sino que cuando no la obtienes, tus niveles de ansiedad suben y tu autoestima cae aún más en picado.

  9. No reconoces tus virtudes, que seguro que son muchas. Te centras en tus defectos y te sientes agradecida a la otra persona por quererte. No es cuestión de agradecer, es cuestión de que todos nos meceremos ser queridos seamos como seamos.

  10. Idealizas a tu pareja. Crees que posee todos los rasgos que tú no tienes. Ves más de lo que hay, y en muchas ocasiones, te estás autoengañando.

Amar después de aprender a amarte a ti mismo es posible si decides trabajarlo.

Zoraida Rodríguez Vílchez

www.zrpsicologos.es

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