Pensamientos irracionales

¿Alguna vez te has preguntado por qué tu pensamiento es tan negativo, o porqué tiendes a evaluar las situaciones de forma más catastrófica que los demás? Quizás incluso te sorprendes a ti mismo viendo una misma situación unas veces de forma positiva y otras no. Esto se debe a tus pensamientos, ese diálogo interior que siempre te acompaña.

Todos hablamos de nuestros pensamientos pero ¿sabemos qué son en realidad? El pensamiento es el lenguaje que tenemos con nosotros mismos, todo aquello que pasa por mi cabeza, esa voz que comenta, juzga o argumenta. Esa que dice si las cosas están bien o mal, que adelanta lo que va a pasar en el futuro o la que te castiga cuando te equivocas. El pensamiento es también interpretación de las situaciones en las que nos encontramos. Y bien hemos comprobado que a veces esa interpretación está bien alejada de la realidad.

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¿Qué hace que tus pensamientos sean negativos? Tus esquemas o creencias, una serie de reglas que has ido creando a lo largo de tu vida, de tus experiencias y de lo que te han ido inculcando. Te ayudan a desenvolverte diciéndote cómo es el mundo, cómo son los demás y cómo has de ser y comportarte tú mismo. Es como un mapa mental, los pilares sobre los que se sostienen esos pensamientos que surgen a cada momento. El problema es que a veces nuestras creencias nos limitan y provocan esos pensamientos perjudiciales.

Parece claro que según sean mis pensamientos, así serán mis emociones; pues una interpretación catastrófica de la realidad (por ejemplo, perder un partido) hará surgir emociones negativas que, a su vez, influirán en mi conducta y mis respuestas.

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Pensamiento, emoción y conducta están relacionados, y se influyen los unos a los otros: así pienso, así siento y así juego, y a medida que juego mis emociones y pensamientos cambian a su vez. Si tu pensamiento te está generando emociones y conductas que no te ayudan a estar como quieres estar y a conseguir tus objetivos, la pregunta clave es: ¿qué está pasando por mi cabeza en este momento?

Nosotros vamos a llamar a esos pensamientos negativos, pensamientos irracionales. Si hablamos de pensamientos negativos, parece que la solución es tener pensamientos positivos y eso, por desagracia, está mal entendido. Pensar en positivo parece que es pensar que todo va bien, que no pasa nada, y muchas veces… sí que pasa. Hay veces que los problemas no tienen solución. En psicología cognitiva se trabaja buscando pensamientos “racionales”. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros?

Los pensamientos irracionales no son lógicos, la forma de razonar no es correcta y no está basado en la realidad, en pruebas palpables y tangibles. Pensar “seguro que fallo ese tiro”, es irracional, pues nada te puede asegurar lo que va a pasar en el futuro. Aunque fueras el peor tirador del mundo, nada te puede asegurar que la suerte no te acompañe y consigas 3 puntos. Además, son pensamientos muy dogmáticos, muy inflexibles. Lo ves así y no haya nada que te haga verlo de otra manera (que sabes que lo fallas y punto). Pensar así te hace sentir mal, sueles tener emociones de elevada intensidad o sientes cosas que no deberías (es lo que se llama “tener emociones disfuncionales”; es decir, que no cumplen su función; como cuando te enfadas tanto por fallar ese tiro que terminas pegando a un rival). Y por último, estos pensamientos, interfieren con tus objetivos.

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La solución está en cambiar esos pensamientos a pensamientos más racionales. Como hemos dicho ates, no es verlo todo de color de rosa, sino de forma más realista, o más racional.

Lo que está claro que esta forma de interpretar el mundo no te ayuda, ni a ti como persona, ni a ti como deportista. Así que ¿por qué no te propones cambiarlos?

Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa

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