No puedo parar de comer comida basura (1)

No puedo parar de comer comida basura

“Somos lo que comemos” – una frase que escuchamos muchas veces a lo largo de nuestra vida, pero ¿qué significa esto realmente?

El cuerpo humano funciona como una máquina, donde mente y cuerpo están conectados y donde las emociones tienen un gran papel. Lo que comemos y el estilo de vida que llevamos influye en nuestro organismo, haciendo que nos sintamos más alegres, deprimidos o inestables.

Diversos estudios hablan de los efectos agradables de los alimentos en el organismo: sensación de bienestar y saciedad. Esto es debido a factores biológicos que hacen que queramos comer más. En este caso, la culpable es la dopamina, neurotransmisor que produce relajación, bienestar y placer. No es por tanto extraño que muchas personas busquen gratificación y alivio del estrés, ansiedad o ante diferentes circunstancias de la vida que generan malestar, en la comida. No es difícil encontrar ejemplos en nuestra vida en los que hemos sufrido estrés y hemos consumido más azúcar, alimentos altos en grasas o con muchas calorías.

¿Cuáles son las causas del consumo de comida basura?

Muchas otras veces, nos refugiamos en el bienestar que provocan estas comidas como respuesta a emociones negativas. Ante esto es importante cuestionarse: ¿qué estoy buscando llenar a través de la comida? ¿Hay algún vacío? ¿Cómo me siento? ¿Qué necesito?

Los factores culturales y/o sociales también explican el consumo de comida basura: las costumbres, los hábitos de estilos sedentarios en la familia o la ciudad donde vivimos puede afectar:

  • Las preferencias alimentarias se desarrollan en la edad temprana, de manera que haber recibido una educación en la que los padres abusaban de comida basura es un indicio para crear malos hábitos alimentarios.
  • El esfuerzo físico que conlleva preparar una buena comida requiere mucha más energía que simplemente llamar al restaurante o pedir desde una app la comida que queramos al instante.
  • Hay una gran accesibilidad de comida basura. No es solo el llamar o pedir por internet, sino que si vas a un restaurante de comida rápida será, como su nombre indica, más rápido, pero también más barato que si vas a un restaurante de comida tradicional.
  • Si vivimos en una ciudad grande, habrá más posibilidades de tener más cantidad de locales de comida rápida que si vivimos en una ciudad pequeña o en un pueblo. Ciertos estudios muestran que la concentración de restaurantes de comida rápida da lugar a que las personas consuman más estos productos.
  • La industria alimentaria sabe del efecto tan potente de los alimentos e invierte mucho dinero en televisión, internet, revistas… de cara a atraer nuevos clientes y futuros consumidores. Y esta inversión está muy bien construida, de manera que las imágenes que nos muestran de los alimentos, con colores llamativos hace que se nos caiga la baba nada más verlos. Y claro, más fácil es caer en la tentación.

Jessica Morillas Hyde
Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología

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