Los fantasmas de la concentración.

Cualquier acción, incluso la más sencilla, requiere concentración. Si tenemos la mente puesta en cualquier lugar menos en el que nos encontramos en ese momento, será muy difícil que hagamos con éxito la acción que estemos ejecutando. Da igual que hablemos de fútbol, tenis, natación o incluso de nuestro trabajo o vida diaria; si nuestra mente no está en el aquí y en el ahora, no hay concentración.

Uno de los principales problemas que suelen tener los deportistas para estar concentrados es que prestan atención a estímulos irrelevantes y perturbadores y desatienden la información relevante para aquello que están haciendo. Veamos un ejemplo: imaginemos un futbolista que va a lanzar un penalti. ¿Cuál es la información relevante? Podemos simplificarlo en cuatro elementos: el balón, la portería, el portero y él mismo (su posición, sus movimientos, su fuerza al golpear, etc.). Nada más. Lo que el público vocifera, el míster gesticulando desde el banquillo, los comentarios de los rivales, el gol que falló la semana pasada, lo que dirán de mí si fallo, o las molestias que viene teniendo esta semana en la rodilla, no es información relevante en este momento para marcar gol. Es más, nos desconcentra y nos saca del momento.

Si el público grita o escuchas insultos, es normal que te desconcentres algo, aunque esto también se puede controlar; pero yo empezaría a trabajar por esos fantasmas que nosotros mismos nos creamos y nos sacan de lo que estamos haciendo. Para mí, son tres los principales fantasmas que perturban nuestra concentración. Os los voy a presentar:

  1. Fantasma “Ayer”. Cuando este fantasma te visita, lo que hace es recordarte acontecimientos del pasado, especialmente negativos: errores que cometiste, lesiones recientes que acabas de superar, personas que te hicieron daño de alguna manera… “Ayer” te dice que si eso ocurrió una vez, puede ocurrir de nuevo en este momento y te predispone a que lo más temes, pase de nuevo. Este fantasma no te deja avanzar.
  2. Fantasma “Futuro”. Este travieso personaje sabe muy bien cómo hacerte pensar en las mil y unas posibilidades que pueden ocurrir a partir de este momento. Su frase favorita (“y si…”) te paraliza ante el miedo de que llegue lo peor: “¿y si fallo de nuevo?”. Incluso puede hacerte vivir en ensoñaciones y adelantar éxitos en vez de trabajar por ellos (como cuando estamos a punto de ganar, y por irnos del partido, de repente todo se vuelve del revés).
  3. Mi favorito es el fantasma “Lo que piensan los demás de mí”. Este espectro revolotea alrededor de tu cabeza afirmándote lo que tu entrenador, tus compañeros, o la gente de alrededor va a pensar de ti como cometas un error o tomes una decisión incorrecta. Sabe muy bien como ir colgándote etiquetas (inútil, fracasado, torpe…) y te pone frente a tus narices dedos ajenos acusadores que te dicen lo malo que eres.

Si crees que tienes más talento del que demuestras en la pista o en el campo, quizás la falta de concentración te esté perjudicando. Darte cuenta de qué fantasma es el que te acecha es el primer paso para empezar a combatirlos.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA

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