El líder en el que se cree.

Llegando a la recta final de la Liga, movimientos de banquillo incluidos, aprieta aún más la necesidad de hacer llegar al equipo a la consecución de los objetivos propuestos. Pero si eres un líder en el que los jugadores no creen, no tienes nada que hacer.

El fútbol lo demuestra. Vemos cuando una plantilla deja de creer en su entrenador, cómo todo se desmorona. Desde los que están en la cuerda floja, como los que no y nos sorprenden de repente con un fracaso tras otro. Cualquier otro deporte, corrobora esta teoría. Y la empresa y la vida, no me deja tampoco por mentirosa.

¿Qué hace que tu gente crea en ti cómo líder?

  • Pruebas que demuestren que tienes capacidad para gestionar el equipo y conseguir los objetivos. Si has cometido errores garrafales, de principiante; si no has demostrado con argumentos en tu día a día, ¿qué esperas que crean?, ¿qué los resultados llegan solos? Procura explicar el porqué de tus acciones y hacia dónde quieres dirigirte. Así sabrán que tienes un plan consistente y fundamentado.
  • La coherencia: vale, ya has demostrado que eres capaz; pero como seas una veleta (una cosa es lo que dices y otra lo que haces), estás perdido. Hay quien vende la teoría de “aquí somos todos iguales”, y luego permite lujos a quien menos debe; o quien proclama a viva voz la filosofía de “somos un equipo atacante” y a la primera de cambio, cierra la defensa a cal y canto. Cree en ti y en lo que haces, sigue tus ideales si de verdad los ves adecuados aunque las cosas vayan mal y no tengas miedo a llevar a cabo aquello que has prometido.
  • La honestidad e ir de frente: las personas no toleramos la mentira. Dicen que una mentira, echa por tierra todo lo que hemos construido y que recuperar la confianza es casi imposible. Si dices la verdad de forma asertiva, si te comunicas con tacto y cuidando las relaciones, darás la imagen de ese líder coherente que cuida y valora a los suyos.
  • Ser democrático: ya sabemos que vas a tener la última palabra, pero ¿qué te cuesta escuchar a los demás? O ¿Es que tienes miedo a que opinen diferente? No hay nada que las personas valoremos más que el que se nos tenga en cuenta. Escuchando las sugerencias de los demás, les estás demostrando que confías en ellos y los ves capaces, los tendrás más cerca de ti y cuando lleguen los malos momentos… que llegarán… te van a apoyar más.
  • Profesionalidad: ser chapucero no sirve. O tú eres el primero que da ejemplo, que te desvives en tu profesión, que te actualizas, esfuerzas y trabajas… ¿o cómo esperas qué reaccionen cuando les pides que no bajen los brazos en ningún momento del partido?
  • Convicción en sus palabras: el líder en el que se cree trabaja en la forma de comunicarse con los demás y en su propia confianza y seguridad, pues ningún mensaje llega ni es creído si no trabajas y te dejas asesorar en estos dos aspectos.

Como yo siempre digo… en tu mano queda, que no vengan luego las quejas.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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