De dónde viene la autoestima

La autoestima es la opinión que tienes de ti mismo, cuánto crees que vales y cuánto te quieres. Muchas personas necesitan aumentar su autoestima, piensan que no se merecen los elogios, incluso que los demás están siendo falsos con ellos; o se sienten inferiores o incapaces de conseguir nada.

¿De dónde proviene la autoestima?, ¿es innata o se va formando con el paso del tiempo? El origen de la autoestima es múltiple.

Por un lado, los factores genéticos o de personalidad son innegociables. Desde pequeños, observamos algunos niños muy desenvueltos, sin miedo a nada, con una gran confianza y otros, en cambio, son retraídos, miedosos, lloran continuamente… Y eso siendo del mismo padre y madre. La personalidad no la podemos evitar, pero siempre podemos partir de esa base y no parar de construir una autoestima sana.

Después, vienen las evaluaciones de los que hay a nuestro alrededor. Los padres son los primeros en actuar. Padres que ponen altos estándares y exigencias pueden contribuir a formar una baja autoestima. Quizás lo hagan en un intento de trasmitir la idea de superación continua, pero cuando desde pequeño oyes “¿solo has sacado estas notas?, si tú puedes más” y después de mejorarlas, lo vuelves a oír, te queda la sensación de que nunca es suficiente, de que TÚ NUNCA SERÁS SUFICIENTE. Si a esto le añadimos, que los padres a veces solo se fijan en lo negativo, regañando continuamente y restan importancia o, incluso, ignoran lo positivo, se va formando la idea de “TODO LO HAGO MAL, NO VALGO PARA NADA”. Rematamos con las comparaciones con los demás: “mira tu primo, él sí que se porta bien” y así terminamos de convencer al niño de que “TODOS SON MEJORES”.

La personalidad y las evaluaciones de los adultos, se acompañan de los juicios de otros niños: nos metemos los unos con los otros, nos reímos de la diferencia… Es una olla a presión a punto de estallar.

Las experiencias de éxito o de fracaso también contribuyen a la formación de la autoestima. Si en los deportes las cosas nos van bien, en el cole sacamos buenas notas, y tenemos un grupo de amigos, parece que esos pequeños éxitos dicen de nosotros que valemos. Por el contrario, si siempre pierdo en las competiciones, en el cole me regañan y los compañeros se meten conmigo, me convenzo de que “TODO ME SALE MAL, NO VALDRÉ PARA NADA”.

Todos estos factores predisponen a desarrollar esa baja autoestima. Pero hay un mecanismo protector: los propios juicios que nosotros hacemos de lo anterior. Si cuando se meten con nosotros pensamos que ese no tiene ni idea de lo que dice, sé que soy bueno en mates aunque el deporte no se me dé también; si ignoro las largas charlas de “mira tu primo” y me fijo y valoro todo aquello que consigo, podré construir una buena autoestima.

Revisa estos factores y pregúntate dónde está el problema si consideras que tu autoestima no es lo suficientemente alta. Empezar a entender los por qué es el primer paso para mejorarla.

Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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