Comunicación asertiva versus agresiva

La comunicación lo es todo. Es el único medio que tenemos para expresar nuestra opinión, para pedir lo que queremos o para afirmar nuestros derechos. El problema es que no siempre nuestra comunicación es eficaz. Tenemos que partir de la base que entre las dos personas que pretenden comunicarse hay un mundo de prejuicios, ideas preconcebidas, opiniones diferentes y por supuesto, dos vidas vividas; cada uno desde su educación, perspectiva y experiencias. Esto puede influir muchas veces en que no siempre el otro entiende lo que pretendemos comunicar.

Este hecho está claro, pero ¿qué podemos hacer entonces para hacer llegar nuestro mensaje y conseguir influir en el otro? Al final, este es el objetivo de la comunicación: obtener una respuesta de la otra persona, movilizar a la acción o conseguir lo que pido. Si tu comunicación no es asertiva, lo tendrás aún más difícil.

¿Qué es la asertividad? Aunque le hemos dedicado algunos artículos, recordaremos que es una actitud en la que defiendo mis derechos y opiniones, pero respetando al mismo tiempo, los de los demás. Y en ese intento de obtener lo que deseo, es muy fácil caer en la agresividad.

Veamos qué diferencia a la comunicación asertiva de la agresiva. Incluiremos el extremo opuesto de la asertividad: la inhibición, cuando dejamos que los demás pasen por encima nuestra:

Agresivo

Asertivo

Inhibido

Filosofía

“Yo gano, tú pierdes”

“Yo gano, tú ganas”

“Yo pierdo, tú ganas”

Defensa de los derechos

Por encima de los demás.

Defiende los propios sin pasar por encima de los de los demás.

Los derechos de los demás están por encima de los suyos.

Mensajes verbales

Amenaza, devalúa, culpa, humilla, insulta.

Concisos, mensajes “yo” (yo quiero, yo pienso, yo siento..), de cooperación (vamos a solucionar el problema), pide opinión (¿Qué opinas  tú al respecto?).

Vagos, vacilantes, niega, se justifica de forma desproporcionada.

Mensajes no verbales.

Volumen alto, habla rápida, mirada fija, postura rígida, invadiendo el espacio de la otra persona,  con las manos en las caderas o señalando con el dedo.

Tono de voz adecuado, habla fluida y segura, cálida y amistosa, contacto ocular directo, postura firme pero relajada.

Volumen de voz bajo, vacilan con la voz, no mantienen el contacto ocular, postura encorvada, cabeza baja, gestos nerviosos.

Pensamientos

Estoy por encima y valgo más que los demás, es terrible no conseguir lo que deseo, hay que ser agresivo o los demás se aprovecharán.

Tanto los demás como yo somos igual de valiosos, por eso mis derechos son tan respetables como los de los demás.

Mis derechos están por debajo de los de los demás; necesito  ser aceptado y no haré nada que pueda molestar a los demás.

Emociones

Ira, hostilidad, ansiedad no proporcional a la situación.

Respeto por uno mismo, alegría, confianza, miedo y rabia proporcionales a la situación.

Impotencia, frustración, inferioridad, ansiedad, culpa, temor y tristeza no proporcionales a la situación.

Si muchas veces crees tienes la sensación de que por mucho que hablas, explicas e intentas… no consigues nada con tu comunicación, párate a pensar si quizás estás utilizando un estilo poco asertivo.

Zoraida Rodríguez Vílchez
www.zrpsicologos.es
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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