Vacaciones y pareja: aumentan los problemas

Estamos todos deseando que llegue el ansiado verano. Cansados de trabajar, de entrenar o de la rutina diaria, anhelamos ese paréntesis en el que podamos disfrutar de unas merecidas vacaciones en pareja o con nuestra familia. Pero lejos de ser un espacio de paz y calma, a menudo se convierten una crisis para la pareja en toda regla. ¿Por qué?

En primer lugar, tenemos que tener en cuenta de que venimos de un periodo largo de estrés sostenido: los objetivos por cumplir, el jefe apretando, el colegio y los niños… nos hacen estar al límite. Nuestro cuerpo siempre es capaz de hacer un esfuerzo más y echarse otra carga más a la espalda y así vamos acumulando y acumulando. Los nervios están a flor de piel y es normal que desfoguemos con quien más confianza tenemos: es el inicio de los problemas de pareja.

Por otra parte, las vacaciones nos permiten estar veinticuatro horas al día con la pareja. Se pierde el espacio personal y los pequeños defectos que no vemos al estar todo el día fuera de casa, salen a la luz: que si te dejas todo por ahí tirado, que si eres muy quejica, que si no te das cuenta de que el apartamento es muy pequeño para tanto que llevas en las maletas… Y ¡bum! Salta la chispa.

¡Que no llegue la sangre al rio y necesitemos iniciar una terapia de pareja a la vuelta! Si tenemos en cuenta algunos consejillos, seguro que las vacaciones en pareja pueden cumplir su objetivo: descansar y compartir tiempo con quien más queremos.

  • No pares de trabajar y salgas corriendo de vacaciones. Tómate un día o dos con tu pareja para planificar ese viaje: qué nos tenemos que llevar, qué ruta haremos… El hecho de irse de vacaciones a veces es más estresante que las mismas vacaciones.
  • No renuncies a tu propio espacio y tiempo. Un ratito tú haciendo pádel y yo en la piscina, nos ayudará a reencontrarnos con más ganas y a disfrutar de opciones de ocio diferentes, que igual no compartimos.
  • Las vacaciones en pareja no tienen por qué convertirse en un “solos tú y yo”. Si podemos alternar momentos privados y otros que compartamos con amigos o familiares, disfrutaremos más y evitaremos la saturación.
  • ¿Y cómo solucionar los problemas de pareja si ya han llegado? La mayoría de ellos provienen de una mala comunicación. Anticipamos las intenciones del otro, interrumpimos, regañamos, señalamos todos los fallos, sacamos los errores del pasado una y otra vez… No caigas en esto. Practica una comunicación asertiva y pide en vez de exigir, se un poquito más flexible y sobre todo procura focalizar tu atención en todo lo que tu pareja hace bueno por ti, en sus aspectos positivos, y aquello que aún queda por pulir, quizás se consiga si eres tú el que da el primer paso.

No permitas que tus vacaciones en pareja se conviertan en una crisis ni en objeto de terapia, tomaos ese tiempo que toda relación necesita para hacerse aún más fuerte.
 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA

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