No te arrepientas por no intentarlo

Personalmente, creo que merece más la pena decir que por ti no quedó, que quedarte con la duda de qué hubiera pasado si lo hubieses intentando.

Hoy, San Valentín, me da mucho juego para reflexionar sobre este tema. Son muchas las personas que acuden a mi consulta con problemas de pareja, o enamorados aún de alguien que se ha alejado de su lado. Cuando llega esta situación se plantean si deberían dejar de intentarlo, si deberían tirar la toalla. Se lo plantean, aún incluso en casos en los que se ve claro que no hay mucho que hacer. Pero creo que quedarse con la duda de qué hubiera pasado si hubieses luchado por tu amor es peor que el jarro de agua fría cuando te dicen que no.

Mi opinión es que tienes que buscar el límite entre mantener tu dignidad y orgullo y luchar por lo que quieres. Hay un límite entre el “ya es suficiente, piensa en ti un poquito” y el “que no te coma la conciencia por no haber sido valiente”. Y en ese límite, incluso rayando el de “para ya”, siempre hay una oportunidad más, porque las personas a veces necesitamos esa “bofetada de realidad” para terminar de creernos que debemos parar. Así tu conciencia se quedará tranquila. Puede que no te guste el resultado, pero sabes que has hecho hasta donde dependía de ti; y eso es muy importante.

Este consejo vale para todos los ámbitos de nuestra vida: el trabajo, un sueño que tengas, luchar por una amistad, y por supuesto, el deporte.

No hay nada peor para los resultados en el deporte que decidir por anticipado, que no hay nada ya que hacer; tirar la toalla cuando aún queda una oportunidad. Esto les ocurre a muchos deportistas que se sienten bloqueados, que han dejado de tener resultados, que su cabeza les impide sacar todo su talento. Y bajo la excusa del “ya no puedo más, no hay nada que hacer”, dejan de luchar en cada entreno, abandonan en las competiciones… pues esa razón que ellos mismos se han creído, es la excusa perfecta ante el posible fracaso de intentarlo una vez más.

Pero, amigos, os digo que al tiempo, os arrepentiréis. Muchos me han contado como, a toro pasado, miran atrás y les ronda en su cabeza qué hubiera pasado si lo hubieran intentado una vez más, si hubieran decidido no abandonar su deporte, si le hubieran echado valor y hubiesen probado correr una carrera una vez más. Como decía antes, siempre hay un límite. Si objetivamente está claro que ya has llegado a tu tope, que nada va a ser igual que antes, empeñarse en lo que no va a ser, tampoco es cuestión. Pero eso no significa que tengas que tomar una decisión drástica. A lo mejor ya tu edad, tu físico, o esa lesión, ya no te permite estar entre los 5 primeros, pero eso no significa que debas dejar tu deporte.

La duda, es la peor enemiga de la tranquilidad y la paz interior. Los “y si” son el martillo pilón que no dejan dormir la conciencia. Créeme, más vale que te enfrentes a un posible fracaso que convivas con la certeza de que hubo una posibilidad. Sabrás que al menos lo intentaste, que lo intentaste de verdad.

 

Zoraida Rodríguez Vílchez
www.zrpsicologos.es
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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