Miedo escénico

Tras su esperado regreso, Sabina sufre un ataque de miedo escénico e interrumpe media hora antes del final su concierto. Según sus palabras: «Hoy, por exceso de ganas de estar bien delante de mi gente de Madrid, me acaba de pasar un Pastora Soler». Y es que este diciembre la artista también sufrió un desmayo durante un concierto. Tan desagradable fue la experiencia que se ha retirado de los escenarios hasta que no solucione su problema. Muchos artistas han sufrido este trastorno: Robbie Williams, Kim Basinger, Charlize Theron, etc. Los deportistas no están exentos: la misma Mireia Belmonte, a pesar de su actual record mundial, tuvo en 2012 que trabajar con un psicólogo para superar este miedo; o Jesús Navas cuando fue elegido para jugar con la sub-21. Opositores que deben cantar sus temas delante de un tribunal, exposiciones que hay que defender delante de toda la clase, proyectos en los que muestras tu trabajo o conferencias ante un gran auditorio son otras situaciones en las que hay muchas papeletas para que te toque “el premio”.

¿A qué se debe este trastorno? En todas estas situaciones que hemos descrito hay un denominador común: la exposición ante un grupo de personas que de alguna manera juzgan lo que haces o a veces… lo que eres. El miedo a no cumplir las expectativas ajenas o a parecer que no eres lo suficientemente bueno lleva a un cuadro de sudores, taquicardias, tartamudeo, mareos, bloqueo mental… Un cuadro de síntomas que en su máximo extremo puede llevar a la persona a creer que le va a dar un ataque al corazón o que está al borde de la muerte. Aquellos que lo han sufrido refieren la experiencia como lo peor que le ha pasado en su vida porque “te ves al borde del abismo y crees que tu muerte es inminente”, como me relataba hace unos meses un paciente.

Sin embargo, muchos de nosotros nos enfrentamos continuamente ante situaciones parecidas y no nos ocurre esto. ¿Cuál es la diferencia entonces? Principalmente se debe a la interpretación que hacemos de la situación: como una oportunidad para hacer llegar nuestro saber hacer a los demás o por el contrario, como una situación amenazante para nosotros. Y a esta visión hay que sumarle un complejo mecanismo que lleva de un pequeño miedo al miedo paralizante. Es lo que tiene la ansiedad: un día la sientes, sin saber muy bien por qué (porque sabes de manera racional que no tiene mucho sentido) y va aumentando y generalizándose a muchas situaciones. Muchas personas se tachan de locos cuando la sienten, y es tal su miedo a volver a padecerla que ellos mismos precipitan su aparición. Escapar de la situación no hace más que aumentar ese miedo, pues al no permanecer en ella nunca comprobamos que no es tan terrible y que somos capaces de superarla. La intervención cognitiva conductual es, según muchos expertos, la terapia con más éxito para su resolución.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL GRANADA

Deja una respuesta

Post relacionados

¿Y si...?

Se sincero… ¿cuántas veces dices esta frase al día? Yo, es una de las que más escucho en consulta. Ante una competición importante, tras una lesión, en una entrevista de trabajo… la duda acerca de cómo saldrán las cosas nos corroe. ¿Y si…? O “se lo qué va a pasar en el futuro” es uno … saber más

Ser capaz de poner límites

En anteriores post hemos definido la asertividad como esa actitud de autoafirmación y defensa de nuestros derechos en la que expresamos nuestros sentimientos, preferencias y opiniones, respetando, al mismo tiempo lo de los demás. Ser asertivo implica también ser capaz de poner límites. La dificultad que tenemos a la hora de defenderlos ante lo demás … saber más

Trabajando tu Autoconfianza

¿Qué es la AUTOCONFIANZA? Es la seguridad que tienes en ti mismo, en que eres capaz de afrontar con éxito una determinada tarea. Es importante que lo veamos así, confianza basada en la consecución de un objetivo y no lo confundamos con AUTOESTIMA (puedes leer más sobre este concepto, haciendo clic) -que se refiere a … saber más

¿Echas balones fuera o todo es tu culpa?

El por qué tiendes a una u otra opción se debe a una variable psicológica llamada locus de control. Te lo explicaré un poco mejor. Las personas tendemos a evaluar todo lo que nos ocurre, continuamente nos preguntamos el porqué de las cosas. ¿Por qué he ganado la carrera?, ¿por qué fallé ese disparo?, ¿por … saber más

Deberías ir al psicólogo

“Yo no trato locos”, es algo que suelo decir muy a menudo cuando me preguntan en qué consiste mi trabajo. Y es cierto, porque dejando de lado lo peyorativo de la palabra, los clientes que acuden a mi consulta no tienen una enfermedad psiquiátrica: esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.; algo más frecuente del área de Salud … saber más

La comunicación lo es todo

No sabemos comunicarnos. Y la comunicación lo es todo. Es nuestra forma de relacionarnos: la única, la eficaz. Porque si esperamos a que los demás adivinen qué necesitamos para dárnoslo, estamos apañados. Nos falta asertividad en nuestra comunicación. Es capacidad para decirnos las cosas de forma clara, abierta, sin dar rodeos, y por supuesto, sin … saber más