Cerebro reptiliano de los ninos

El cerebro reptiliano en los niños

Ser padre y/o madre conlleva mucho estrés. Esto es innegable. Y, a veces, si al estrés de la maternidad/paternidad se le suma el laboral, el familiar o el personal, podemos sentirnos realmente agotados y desbordados.

Muchas de las situaciones que vivimos con los más pequeños y que nos alteran, ocurren cuando tienen explosiones emocionales porque nos gustaría que se regularan y se comportaran de otro modo. En este post, os queremos explicar cómo funciona su cerebro para que podamos, desde la comprensión, vivir la situación con más tranquilidad.

El cerebro es un órgano que acaba de madurar por completo entre los 25 y los 30 años. Esto quiere decir que los niños no son adultos en miniatura; tienen su cerebro en pleno desarrollo, por lo que no tienen capacidad por sí mismos de auto regularse ni de resolver problemas. Es nuestra labor, como padres, cubrir sus necesidades y ayudarles poco a poco a que vayan adquiriendo esas habilidades.

Para adentrarnos un poquito en el entendimiento del cerebro infantil, os queremos presentar una teoría que se formuló en 1970 por un neurocientífico norteamericano. Se llama “La teoría del Cerebro Triuno” y tiene mucha relevancia en la psicología infantil. Nos explica que la mente humana está formada por tres cerebros que se superponen entre sí. Estos son el cerebro reptiliano (si nos fijamos en la imagen inferior, sería el rojo), el mamífero o emocional (el violeta) y el racional o corteza cerebral (el azul).

¿Qué es el cerebro reptiliano?

El cerebro reptiliano es el encargado de los instintos básicos y de supervivencia, como la respiración, la temperatura corporal o el latir del corazón, entre otros. Es la parte más primitiva y antigua de nuestro cerebro, lo que implica que sea menos adaptable y se base en patrones de comportamiento heredados. En otras palabras, no es flexible ni cambia a pesar de que haya nuevas experiencias o aprendizajes.

¡Todos, en mayor o menor medida, en ocasiones emitimos respuestas desde él!

Por encima de este, se encontraría el cerebro emocional, que es el centro de control de las emociones. A diferencia del anterior, este cerebro sí tiene memoria y si aprende de las situaciones que enfrenta, por lo que activa un gran número de patrones de actuación. Por ejemplo, si una vez tuvimos un accidente de coche en un punto de la autovía, esta parte se encargará de que extrememos precauciones en ese punto de la vía para evitar que esa situación del pasado se pueda repetir.

Finalmente, estaría el cerebro racional. Este último es, para que nos entendamos, el que nos dio la capacidad de pensar, razonar y reflexionar de forma más elaborada. Esta parte del cerebro es de vital importancia para inhibir los automatismos y reacciones primarias y emotivas. Pero, papás y mamás, ¡hasta aproximadamente los 20 años, las estructuras que conforman este tipo de cerebro no se acaban de consolidar!

En los adultos podemos ver que hay ocasiones en las que seguimos mucho nuestro instinto (por ejemplo, cuando tenemos un hambre voraz o en una relación sexual) mientras que en otras, actuamos de forma más meditada, consciente y razonada (por ejemplo, cuando estamos trabajando o debatiendo sobre política).

¿Qué ocurre en los más pequeños?

En nuestros hijos, cuando son bebés, el cerebro que prevalece es el reptiliano. Les ayuda a reclamar y asegurarse de tener cubiertas las necesidades básicas para vivir. Pero, en ocasiones, cuando son un poco más mayores, las situaciones de estrés pueden disparar el cerebro inferior. Esto provocará una explosión de ira, dar rienda suelta a esa emoción sintiéndose incapaz de manejar su emoción por un momento (el cerebro racional deja de ejercer su función de regulación).

Además, en este punto las neuronas espejo entran en juego. Son las que se encargan de reconocer el estado emocional del otro y a copiarlo. Esto, como podéis imaginar, no es de gran ayuda porque van en la línea opuesta de la de la calma y la autorregulación.

Pero, ¿y cómo le explicamos esto a los niños?

Es complejo explicar esta teoría a los niños pero a la vez, es muy interesante porque les va a permitir no sentirse culpables por sus comportamientos impulsivos, pero sí responsables.

Podemos ayudarnos de un dibujo del cerebro, simple y sencillo. Cada una de las capas, podemos representarlas con una figura (por ejemplo, el reptiliano por un dinosaurio, el emocional por un mono y el racional por un explorador).

Podemos ir registrando conductas problema de él/ella o poniendo ejemplos pasados, pero es importante usar ejemplos que le resulten cercanos y familiares (peleas entre hermanos, respuestas ante un examen, rabietas, perseverancia en un deporte…). Ante cada conducta, debemos preguntarles: “¿quién está guiando esta conducta de los tres?”.

El niño deberá señalar y elegir la figura responsable. Podemos, incluso, preguntarles qué habría pasado si hubiera sido otra la que hubiera protagonizado la situación. La clave está en que ellos, poco a poco, vayan aprendiendo a reconocer esos primeros impulsos y reacciones instintivas y a hacer un STOP consciente. De esta forma, damos tiempo a que la información llegue al cerebro racional para poder tomar así una decisión más reflexiva

El conocimiento nos y les empodera.

Pero, a su vez, debemos ser realistas: el objetivo no es que nuestro hijo se autorregule perfectamente (¡recuerda que su cerebro está en construcción, crecimiento y maduración!). El objetivo es ir viendo avance: si reconoce quién responde, si hace algún intento de autocontrol, si se reduce la duración de las rabietas o de los impulsos etc.

Sara López Guerra

Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología

Post relacionados

Ganar por encima de todo

En principio esta es la idea del deporte de competición, ¿cierto? Compites por un puesto, una medalla, un resultado; y aunque tu objetivo siempre debe ser alto y no conformarte, a veces debes tener cuidado con aquello que deseas. Esto lo veo frecuentemente en la consulta, especialmente en jóvenes deportistas. Sus ganas de ganar son … saber más

Los pilares sobre los que me sostengo

Vacaciones, Noche Buena y hoy… ¡Navidad! Paseo por mi ciudad y veo luces, todo el mundo me desea felices fiestas y se respira un ambiente… ¡ummm! más familiar, diría yo. Hoy es un buen día para reflexionar sobre esta época del año, sus valores y su relación con el deporte. La Navidad se caracteriza por … saber más

¿Qué es la violencia vicaria?

Se define como aquella cuyo objetivo es dañar a la mujer a través de sus seres queridos, siendo el recurso más utilizado las hijas e hijos. Es violencia de género, puesto que el objetivo que persigue este tipo de violencia es obtener control y poder sobre la mujer. Es un patrón de violencia sustentado en … saber más

Ansiedad y estrés

No todos sentimos el mismo estrés ni ante las mismas situaciones. Todo depende de una balanza. En ella, en un extremo, ponemos la situación a la que tenemos que hacer frente; en el otro lado, ponemos los recursos y lo capaces que nos sentimos para superar con éxito esa situación. ¿No sabías que existe esta … saber más

La proeza convertida en hábito.

Nacemos como una tabula rasa y empezamos a aprender. Nuestro talento nos empuja a profundizar sobre aquello que nos resulta curioso o interesante; sobre aquello que de alguna manera se nos da bien. Algunos de nosotros nos orientamos hacia las letras; otros, hacia las ciencias; nos zambullimos en el mundo del fútbol o preferimos el … saber más

Salir de la mala racha.

Para salir del bache el Granada tiene que darle al botón de reset; ese que lo borra todo. Ya lo dicen sus siglas: R (…esponsable de) E (legir) S (iempre) E (star en el presen) T (e). Si viven en el futuro (la posibilidad del descenso), la ansiedad y el desánimo será tal, que sobrevendrá … saber más